Miguel Medina Benítez

Relatos e ideas sobre storytelling

«Pedro Páramo» y el arte de saltar en el tiempo

Pedro Páramo es un clásico latinoamericano y una de las obras precursoras del realismo mágico. Juan Rulfo la publicó en 1955 y, décadas después, sigue siendo una novela que sorprende por la forma en que está construida.

La historia cuenta el auge y la caída de Pedro Páramo, una especie de caudillo que llega a convertirse en dueño de prácticamente todas las tierras que rodean Comala, un pueblo ficticio de México. Sin embargo, el libro no es únicamente la historia de un hombre poderoso. En apenas unas 130 páginas también conocemos las vidas de muchos personajes que giran alrededor de él y que, de una u otra manera, terminan marcados por sus decisiones.

Entre los más importantes están Juan Preciado, uno de los hijos abandonados por Pedro; el padre Rentería, el fracasado líder moral y religioso de Comala; Fulgor Sedano, el astuto administrador de la Media Luna; Miguel Páramo, el único hijo criado por Pedro y un personaje prácticamente intocable dentro del pueblo; y Susana San Juan, el gran amor de la vida de Pedro Páramo.

Lo que más me impresionó durante la lectura fue cómo Juan Rulfo consigue condensar todas estas historias en tan pocas páginas. Aun así, llegamos a conocer muy bien a los personajes: entendemos qué desean, cuáles son sus conflictos, cómo hablan y cómo reaccionan ante el mundo que les toca vivir.

Mientras leía no dejaba de preguntarme: ¿cómo logró hacer tanto con tan poco?

El arte de saltar en el tiempo

Creo que en Pedro Páramo Juan Rulfo perfeccionó el arte de saltar en el tiempo en la narrativa.

La novela tiene dos tiempos principales muy claros.

Por un lado está la historia de Juan Preciado, que podríamos considerar el «presente» del relato y que está narrada en primera persona. Es la línea desde la que entramos en Comala y comenzamos a descubrir sus secretos.

Por otro lado está la historia de Pedro Páramo, situada en el pasado respecto a la de Juan y narrada en tercera persona. Allí conocemos cómo llegó a convertirse en el hombre que dominó el pueblo y las decisiones que terminaron marcando el destino de todos.

Pero Rulfo no cuenta estas dos historias de forma lineal. La novela está formada por una multitud de pequeños fragmentos que saltan constantemente de una línea temporal a la otra. Ese movimiento continuo le da al relato velocidad y mantiene al lector reconstruyendo el rompecabezas hasta el final.

Además, el narrador en tercera persona muchas veces cede el espacio a largos monólogos de otros personajes. Son voces que participaron en la historia de Pedro o fueron testigos de ella y que terminan contándosela a Juan Preciado. Esa multiplicidad de voces hace que Comala parezca un lugar lleno de recuerdos que siguen hablando.

La información llega exactamente cuando debe llegar

Otra cosa que me llamó la atención es la forma en que Rulfo administra la información.

Con gran precisión, va revelando pequeños datos sobre cada personaje hasta que terminamos comprendiendo quién es realmente y cuál ha sido su destino.

Por lo general, sentí que seguía un patrón parecido a este:

  • Primero se menciona a un personaje.
  • Después conocemos algún dato concreto sobre él o ella.
  • Más adelante aparece por primera vez y podemos verlo actuar, confirmando o ampliando todo lo que habíamos oído.
  • Finalmente, ocurren acontecimientos que nos permiten entender cuál fue su destino.

El caso de Miguel Páramo

Un ejemplo que me parece muy claro es el de Miguel Páramo.

  • Primero, en la línea del «presente», un personaje cree escuchar los cascos del caballo de Miguel.
  • Después conocemos las circunstancias de la muerte del muchacho.
  • Más adelante, cuando la narración vuelve al pasado, Miguel aparece por primera vez y, con una sola escena y muy pocos diálogos, encarna todo lo que otros personajes habían dicho sobre él.
  • Finalmente entendemos cómo ocurrió realmente su muerte y el impacto que ese hecho tiene sobre Pedro Páramo.

Todo eso sucede en apenas unas cuantas páginas.

Personajes en pedacitos

Ese mismo mecanismo se repite con muchos de los personajes importantes de la novela e invita al lector a participar en un juego de rompecabezas.

La lectura debe ser atenta, para poder reconocer y unir las piezas regadas en el tiempo: nombres que se mencionan en una conversación, rasgos físicos u oficios, testimonios de varios personajes sobre un tercero o acciones que ocurren en distintas épocas, en la juventud o vejez de alguno.

Saltando constantemente entre el pasado y el presente y ofreciendo únicamente la información necesaria en cada momento, Rulfo consigue construir personajes memorables que se sienten mucho más grandes que el espacio que ocupan en el libro.

Da la impresión de que existieran antes de que empezáramos a leer y siguieran existiendo después de cerrar la novela. Aunque, como el propio libro termina revelando, (spoiler) muchos de ellos no sean más que “ecos”.

¿Y tú qué encontraste en Pedro Páramo?

Pedro Páramo es una novela muy compleja en su brevedad y hay mucho para descubrir en ella. Es una lectura muy rica y llena de sorpresas.

Si ya la leíste, me gustaría saber qué fue lo que más te llamó la atención. Déjame un comentario y estaré encantado de leer tu opinión y conversar contigo.

A mí me gusta analizar los mecanismos de storytelling que veo en libros, películas y series. Si te interesa este tema, te invito a seguir explorando mi blog, donde también encontrarás mis relatos de ficción.

Espero saber de ti.

Miguel Medina Benítez.

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