
Acompáñame en un viaje
Historias vividas o imaginadas, historias que veo por ahí, que soñé o que llegan a mí desde alguna parte.
Con todo y miedo…
Hola, soy Miguel.
Desde niño, descubrí que me gustaba escribir, pero han tenido que pasar años –muchos años– para entender por qué, hasta ahora, no escribía.
Lo de arriba es relativo. Mis trabajos siempre han estado relacionados con escribir. He sido periodista, guionista de televisión y responsable de contenidos para varias marcas, y en cada uno de esos roles he aprendido muchísimo y he escrito cosas de las que me siento orgulloso. Pero escribir por trabajo siempre implica escribir lo que se necesita y no lo que tú quieres. Así que, durante muchos años de mi vida, no estuve creando algo que se sintiera como “mío”.
La primera vez que quise escribir fue a los 12 años, creo. Eran los 90s y estaba en bachillerato en Venezuela. Nuestras lecturas obligatorias incluían clásicos como Cien años de soledad, de García Márquez, o Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos. Y mientras mis compañeros buscaban resúmenes de los textos para cumplir con la tarea, yo no solo leí esos libros: me marcaron. Con mis habilidades de niño, garabateaba cuentos en cuadernos, inspirado por los maestros que leía. Aunque igual me daba cuenta de que un niño escritor era una cosa rara en mi mundo, me daba cuenta de que mi sueño no parecía ser popular. Y poco a poco, se me volvió algo incómodo.
Pronto hubo que ganarse la vida y estudié Comunicación, probablemente intentando demostrarme a mí mismo que podía vivir de una profesión donde escribir fuera necesario. Estoy convencido de que fue una buena decisión. Pero, a pesar de eso, todavía no me animaba a volver a escribir algo “mío”. ¿Por qué?
Las películas de terror tienen razón: el miedo se disfraza de muchas formas. Pero en la vida real no son monjas ni payasos, son más bien excusas. El trabajo, tu relación, la migración, la ansiedad, la autocrítica, son todos motivos que te pones para evadir, para postergar algo que quieres hacer. El miedo –al éxito o al fracaso– te frena, te tiene de rehén y sólo al entender que está ahí, eres capaz de mirarlo de frente.
Me gusta mucho la frase: “Hazlo con miedo”. Y me gusta por dos razones. Una es descubrir que no estás solo, que igual que tú, a los demás también les asusta dar el salto en algún momento de su vida. Y la segunda es comprender que se puede hacer. Que a pesar de que el miedo te diga al oído que todo va a salir mal, la verdad es que quién sabe.
En 2025, se han dado las condiciones para volver a escribir y recordar porqué me gusta tanto. Cuando quieres contar una historia, o tal vez, cuando una historia quiere ser contada a través de ti, te sientes transportado. De repente, ya no vives en tu realidad, sino que has sido llevado a otro mundo. Te imaginas los espacios, puedes ver a los personajes y, sobre todo, sabes lo que va a pasarles. Y si no lo cuentas tú, ¿cómo el mundo va a enterarse de lo que pasó?
Escribo sobre cosas que he vivido o que imaginé, cosas que veo en la calle, cosas que soñé o que llegan a mí de alguna forma. A menudo me sorprendo de que estén ahí esos temas y esos personajes, y me sorprendo más cuando me siento a escribirlos y cobran vida. Me divierto escribiendo estos relatos y espero que a ti, lector, te sorprendan, te remuevan o te den algo en qué pensar.
Finalmente, he empezado a escribir historias “mías” y, aunque me sigue dando miedo compartirlas, hoy prefiero intentarlo y ver qué pasa, que no intentarlo nunca y pensar qué hubiera sido.
Así que aquí vamos, con todo y miedo. ¿Me acompañas en este viaje?

Miguel Medina Benítez
Escritor y periodista